Personal

PROCESO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy es un día muy importante en mi vida. Ya me he levantado de la cama especialmente sentimental esta mañana… Después de tres meses y cuatro días las heridas se han cerrado. Me despido de la sección de Traumatología del Hospital Puerta de Hierro, donde he dicho adiós a un@s grandes profesionales. Parece mentira que haya pasado todo, esa incertidumbre de cada día de si se infectaría más la pierna… de si la perdería… Atrás queda el dolor, momentos de angustia, desánimo y desesperación. Y cuando llego a casa estoy llorando, y es una mezcla de emoción y a la vez nostalgia, muy raro jaja. Y todo es porque me acuerdo de los buenos momentos, no solo de los malos. No puedo olvidar con el cariño que la enfermera Mise me intentaba tranquilizar, ni de Ana Blanco en el hospital como intentaba hacer rápido lo más doloroso, pedía perdón cada vez que me quejaba, me hablaba de otros temas ajenos a las úlceras para distraerme y me llamaba por mi nombre con una sonrisa en la sala de espera donde más pacientes esperaban siendo sólo un “número más” jaja. Suena a broma, pero me llegaba a sentir importante al escuchar mi nombre :). También me viene a la mente los primeros momentos con el doctor Zorzo, cómo quiso hacerse cargo de mi en cuanto me vio la pierna, cómo hizo su trabajo tan profesionalmente, yendo al grano porque sabía lo que había que hacer (a pesar de mis gritos de dolor :S). No voy a olvidar el buen rollo que se respiraba allí con todas las enfermeras y el doctor haciendo apuestas de cuando cerraría la herida, ni los sonido de eructos que soltaba mi VAC (aparato de drenaje de presión negativa) acompañándome a todos lados y bautizado como “Jaimito”. De la enfermera Ángela tampoco me olvidaré, gracias a sus consejos y sus masajillos en la zona de la cicatriz, las heridas han evolucionado de una manera formidable.
Y bueno, ahí estáis vosotros, los que os habéis preocupado, me habéis preguntado por mi estado a lo largo de esta “pesadilla” (Sandrita, Aida y Barbi cuyos batidos de proteínas valorados en 80€ siguen vagando por algún lugar remoto del mundo, Belén mi hermana y la familia Martínez al completo, Bea, Maca, Ana, Esther, Kambara, Mod…y paro aquí, aunque sois MUCHOS MÁS). Y gracias a los que habéis vivido esto de una manera más directa, soportando mis peores momentos de desánimo y acompañándome al hospital o Centro de Salud. Gracias mamá, papá, Cecilia, Noemi, Nuria y gracias a ti Cristina, nadie mejor que tú sabe lo que he pasado. Gracias por tus cuidados y dedicación (espero al menos que hayas aprendido algo más de medicina :P).
Para quien no se enterase bien, sufrí un fuerte golpe contra una bicicleta (patinando yo con mi longboard) y mi pierna se hinchó como la de un elefante. El hematoma tuvo que abrirse en su momento para ser drenado, pero como no se hizo bien desde el principio la cosa se complicó, se infectó y tuvo que ser abierto con bisturí para que saliese todo lo que había dentro. Lo malo es que se me formaron dos úlceras muy profundas y para colmo de males infectadas. Así que luché contra la Echericha Coli y la Pseudomona. Gracias a los pinchazos en el culo y demás antibióticos he conseguido expulsar estas bacterias y que las úlceras cierren.
Para explicar de una manera más profesional lo que ha pasado en mi pierna he buscado el “síndrome compartimental” en Internet, que es lo que he vivido:

“Capas gruesas de tejido, denominadas fascia, separan grupos de músculos entre sí en los brazos y en las piernas. Dentro de cada capa de fascia se encuentra un espacio confinado, llamado compartimento, que incluye tejido muscular, nervios y vasos sanguíneos. La fascia rodea estas estructuras de manera similar a como los cables están cubiertos por un material aislante.
La fascia no se expande, de manera que cualquier inflamación en un compartimento ocasionará aumento de presión en esa área, lo cual ejercerá presión sobre los músculos, los vasos sanguíneos y los nervios. Si esta presión es lo suficientemente alta, el flujo de sangre al compartimento se bloqueará, lo cual puede ocasionar lesión permanente en los músculos y los nervios. Si la presión se prolonga durante un tiempo considerable, el músculo puede morir, el brazo o la pierna no funcionarán más y posiblemente sea necesario amputarlos.
La inflamación que lleva al síndrome compartimental ocurre a raíz de traumatismo, como un accidente automovilístico o una lesión por aplastamiento, o cirugía. La hinchazón también puede ser causada por fracturas complejas o lesiones a tejidos blandos debidas a traumatismo.”
No voy a subir mis fotos “gore” del proceso en parte por no escandalizar a nadie. Pero sí subiré alguna importante y sobre todo las de vosotras, mis enfermeras… que sois las mejores y nunca os olvidaré 🙂

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